Hashtagtivismo: los efectos políticos del hashtag en el caso de #NiUnaMenos

Fuente: http://somosmafia.com/

 

 

Resumen

 

En los últimos años observar una nueva tendencia, el surgimiento de nuevos movimientos sociales identificados principalmente con un hashtag. #MeToo, #BlackLivesMatter, #YoSoy132, #JeSuisCharlie y #NiUnaMenos son algunos de los ejemplos más destacados. Este artículo se propone analizar cuál es el rol del hashtag en el surgimiento estos nuevos movimientos sociales, a partir del estudio del caso argentino #NiUnaMenos. Llamaremos a este fenómeno “Hashtagtivismo”, y lo definiremos como el surgimiento en redes sociales de un hashtag que da existencia, nombre, identidad y continuidad a una nueva subjetividad, la cual no preexiste al hashtag sino que emerge en el mismo momento de su aparición para representar a una parte de la sociedad que anteriormente no era tenida en cuenta. Analizaremos los fenómenos discursivos de nominación, performatividad y representación en los que se basa la construcción del hashtag, a partir de un corpus compuesto por casi 4000 tuits que dieron nacimiento a #NiUnaMenos.

Introducción

 

¿Qué tienen en común #BlackLivesMatter en Estados Unidos, #JeSuisCharlie en Francia y #NiUnaMenos en Argentina? Los tres son ejemplos de los movimientos sociales con mayor impacto en la agenda pública de los últimos años, que trascendieron fronteras y movilizaron cientos de miles de personas en protesta en las calles de diversas ciudades del mundo. Podrían ser analizados comparativamente según una gran cantidad de variables, sin embargo, un punto en común se hace evidente para cualquier observador: todos ellos se identifican por un elemento discursivo novedoso, el hashtag.

 

Tal es el fenómeno que se propone analizar este artículo. ¿Cuál es el rol del hashtag en la conformación de estos nuevos movimientos sociales? O dicho de otro modo, ¿Cuáles son los efectos socio-políticos de la utilización del hashtag que llevaron a la aparición del nuevo tipo de activismo político que denominaremos hashtagtivismo?

 

Para responder a estas preguntas nos basaremos en el estudio del caso argentino #NiUnaMenos, en particular en su período de surgimiento y aparición. Analizando los casi 4000 tuits[1] que le dieron origen nos propondremos identificar y describir los modos en los que el hashtag participó de la conformación del nuevo movimiento social, para luego elaborar una primera definición de hashtagtivismo, que deberá ser complejizada y contrastada con el estudio de caso de otros movimientos sociales alrededor del mundo.

 

 

Estado de la cuestión: ¿Qué es un hashtag?

 

El hashtag fue inventado en 2007 por un usuario, Chris Messina, que propuso utilizar símbolo # para identificar los mensajes relativos a un tema de conversación. En tal momento tuiteó:

 

"Qué les parece si usamos # (numeral) para grupos. Así #barcamp [mensaje]?”[2]

 

La historia cuenta que Messina le propuso a Twitter incorporarlo como funcionalidad de la plataforma, pero en ese momento les pareció que el hashtag era “demasiado nerd para volverse masivo”[3]. Sin embargo, Messina y sus amigos comenzaron a utilizarlo de todos modos, y fue tal el éxito que pronto toda la comunidad discursiva tuitera lo utilizaba hasta que en 2009 Twitter termino por incorporarlo al código. Fue entonces que el hashtag devino lo que Marie-Anne Paveau llama una como “tecnopalabra” (Paveau, 2013), compuesto tecno-lingüístico que es al mismo tiempo una palabra y un hipervínculo que permite acceder con un clic al conjunto o  feed de tuits que contienen ese mismo hashtag.

 

A partir de esta historia, la literatura hasta el momento en gran medida ha insistido en describir al hashtag de acuerdo a la intención original de Messina. Así, un hashtag sería una etiqueta (tag) que categoriza el tema del tuit (Huang, Thornton, Efthimiadis, 2010; Davis, 2013, Zappavigna, 2012) y lo hace encontrable y aludible (Zappavigna 2012). 

 

Por supuesto, también encontramos otros usos del hashtag. En su uso metadiscursivo, un hashtag es un comentario del locutor acerca de cómo interpretar la enunciación, y en su uso modalizador el locutor agrega información sobre el modo en el que produce su enunciación. Sin embargo, aquí nos referimos a aquellos que Bruns y Burgess llaman hashtags “orientados temáticamente” (Bruns y Burgess, 2011).

 

Algunos análisis agregan que, además de etiquetar el tema, un hashtag tiene funcionalidades conversacionales ya que permite coordinar una discusión entre grupos más o menos grandes de usuarios que no necesariamente se siguen, creando públicos ad hoc sobre cada tema (Bruns y Burgess, 2011), y fortalece las relaciones interpersonales al construir una sensación de comunidad mediante valores e intereses compartidos (Zappavigna, 2012). Paveau (2013a) asimismo destaca su valor performativo como creador de una categoría e inaugurador de un hilo conversacional. “Producir un hashtag es entonces una acción tecnodiscursiva que modifica el ambiente” (Paveau, 2013a). 

Todas estas descripciones ubican al hashtag como un elemento discursivo novedoso e inédito propio del discurso en redes sociales, en el que la discursividad y la tecnología se combinan para la producción de sentido. Sin embargo, en el caso de los movimientos sociales observamos que el hashtag traspasa las pantallas y se utiliza más allá de sus funciones como etiqueta cliqueable. Lo podemos encontrar escrito en murales, carteles, remeras y otras formas impresas.

 

Esto demuestra que el hashtag no es solamente un ejemplo de apropiación de la plataforma por parte de los usuarios para incorporar funcionalidades acordes a sus necesidades  conversacionales, sino también viceversa un caso de reapropiación de los hablantes de formatos tecnolinguísticos propios de la plataforma con diferentes efectos socio-discursivas. Se constata, sostiene Paveau, que “la forma ha migrado hacia contextos en los que no funciona como una tecnopalabra; posee entonces otra función que habrá que determinar” (Paveau, 2013a). Es en esta empresa que nos embarcamos a continuación.

 

 

#NiUnaMenos: cuando el hashtag instituye una nueva realidad social

 

El hashtag #NiUnaMenos, apareció por primera vez el 11 de mayo de 2015 en un tuit de @soyingridbeck. Ese día Argentina había amanecido con la noticia de la aparición del cuerpo sin vida de una joven de 14 años, Chiara Paez, que había sido asesinada por su novio. La información acaparó las conversaciones en Twitter, y en particular un tuit de @MarcelaOjeda generó una gran repercusión.

 Entre las respuestas a este tuit se fue conformando un grupo de 10 tuiteras, periodistas y comunicadoras, que sin conocerse personalmente se dispusieron a organizar una acción colectiva para poner un freno a los femicidios. Ya desde el inicio parecía evidente que una manifestación social necesitaba una consigna, y que las consignas, en Twitter, se formulan como hashtags. La primera en proponer una fue @fetcheves, “Estamos de luto”, la cual incluso llegó a formular como un hashtag, como vemos en el tuit 2.[4]

 ¿En qué se diferencian el enunciado en el tuit 2, en el que la consigna se introduce entre comillas, y el 3, en el que se propone como hashtag?

 

A primera vista se pone en evidencia que en ambos casos el sintagma “estamos de luto” posee un estatuto diferenciado en el enunciado. En el primer caso éste es marcado por las comillas, y en el segundo por la convención del hashtag. En este último caso observamos además una disrupción de color, modo por el cual la plataforma indica que se trata de una “tecnopalabra cliqueable” (Paveau, 2013).

 

Como vemos, tanto las comillas como el hashtag pueden interpretarse como formas marcadas de heterogeneidad discursiva (Authier Revuz, 1984), es decir fragmentos del discurso que aparecen con un formato diferenciado dentro del enunciado. Si bien las comillas son por excelencia el signo que indica la introducción de un discurso ajeno, como en el caso del discurso referido, el hashtag sería un nuevo modo por el cual el enunciador indica la “no coincidencia del decir” (Authier-Revuz, 1995).

 

Sin embargo, en un análisis minucioso podemos observar que el hashtag y las comillas generan efectos de sentido distintos. En el tuit 2, en el que @fetcheves describe su propuesta de acción colectiva, podría decirse que las comillas refieren a un clásico caso de discurso referido en estilo directo. El enunciador de “estamos de luto” serían las “víctimas y mujeres referentes”, y las comillas indicarían la introducción de su voz en el hilo del discurso.

 

En el segundo tuit, por su parte, el efecto que genera el hashtag podría identificarse con otra de las funciones comúnmente atribuida a las comillas, la modalización autonímica, por la cual el enunciador simplemente llama la atención del receptor sobre el hecho de que empleó precisamente éstas palabras y no otras, y las señala dejando al receptor la responsabilidad de comprender por qué llama así su atención, por qué abre una interrupción en su propio discurso (Maingueneau en Charaudeau y Maingueneau, 2002). Authier-Revuz (1995) define la modalizacion autonímica como la toma de distancia y suspensión del compromiso enunciativo del locutor sobre el segmento entrecomillado, generando un vacío que se completa de modo glosado o implícito (García Negroni, 2009).

 

En el enunciado “basta de garronear lugar para hablar.Tomemos la calle #EstamosDeluto”, el hashtag se inserta al final con el símbolo # indicando que el segmento que le sigue debe ser interpretado como un discurso a la vez propio y ajeno, con el cual el locutor se identifica pero del cual no se postula como responsable.

 

Ahora bien, ¿quién es el responsable del hashtag entonces? Como veremos, el locutor atribuye la enunciación original del hashtag a un enunciador colectivo que él mismo crea en el preciso acto de enunciación.

 

La deliberación continúa, y las usuarias llegan a la conclusión de que “ni una menos” es una consigna más apropiada que “estamos de luto”.

 

Sin embargo, como vemos, durante la discusión utilizan mayúsculas y comillas, pero no aún el #. La utilización del hashtag parece ser una forma de enunciación más definitiva que las comillas y las mayúsculas, y es por eso que solamente se utiliza tras la decisión definitiva. Es evidente que la enunciación del hashtag comporta un acontecimiento, que instituye no solo un nuevo objeto de discurso sino también, como hemos propuesto, un nuevo locutor colectivo.

 

A su vez, como podemos observar en el primer tuit que convierte la consigna en un hashtag,  este proceso es acompañado también de un cambio de destinatario.

 

El hashtag, al parecer, se reserva para dirigirse a un auditorio universal, y como vemos, este tuit rompe la “cuarta pared” que separaba a las 10 usuarias participantes de la conversación de todo el resto de los usuarios que podían ver el diálogo pero no participar de él. 

 

Así, en el caso analizado es hashtag aparece en el enunciado como un elemento a la vez propio pero ajeno, adjudicado a un locutor colectivo que se crea en el momento de la enunciación, y dirigido al auditorio universal derribando las paredes de la conversación privada.

 

 

Según estos elementos, el hashtag se asemeja a aquello que, Dominique Maingueneau llama “frases sin texto” (Maingueneau, 2012). En su libro Les phrases sans texte (2012), el autor acuña esta definición para referirse a aquellos fragmentos discursivos que aparecen como autónomos dentro de otros enunciados, desligados desde un punto de vista textual y enunciativo, y cuyo enunciador parece no coincidir con el del resto del enunciado.

 

Al utilizarse en el discurso, estas frases sin texto producen el fenómeno de “particitación” (Maingueneau, 2004), es decir que no es necesario que el locutor indique su fuente original ni su carácter ajeno, son reconocidos por los alocutarios como “citas”, a partir de su sentido común. Al incorporarlo, el locutor muestra su identificación con el enunciado citado, participa de la co-enunciación, y presupone pragmáticamente que él mismo y su alocutario son miembros de la comunidad discursiva en la que éste circula.

 

Esta “comunidad discursiva”, precisamente no se define por otra cosa que por compartir precisamente un thesaurus de frases sin texto, cuya validez no es garantizada por el locutor que los enuncia sino por un “hiperenunciador”, identificado con una figura trascendente, como “la nación” o “la patria”.

 

Si concebimos al hashtag como una frase sin texto que al ser retomada por otros locutores participa del fenómeno de particitación, es decir que es reconocido por el auditorio como parte de un thesaurus compartido, entonces cabe preguntarnos quién es el hiperenunciador que se presenta como su garante.

 

Si no es solamente el el locutor de cada enunciado en particular, pues por ejemplo en el caso del tuit 8 no es solo @hindelita la que dice “ni una menos” sino que al ponerlo como hashtag muestra su apoyo hacia una consigna que es colectiva, entonces, ¿qué entidad trascendente es la que enuncia #NiUnaMenos?

 

El hashtag suele asociarse en el sentido común a una herramienta de análisis de Twitter, los trending topics, es decir los hashtags más usados en un momento dado en un ámbito geográfico. Por tal motivo, el hashtag representaría aquello que la sociedad está diciendo en determinado momento en Twitter. Así, podemos sostener que es “la sociedad”, y en el caso de los movimientos de protesta ciudadana como el que nos incumbe, “la sociedad en protesta”, la entidad trascendente a la que se adjudica el decir “ni una menos”, y de la cual emana la legitimidad del reclamo.

 

Así, el locutor pone en escena al hashtag como una frase universal atribuible a la voz de un subjectum (Maingueneau, 2004), responsable moral del punto de vista expresado, y producido performativamente en el mismo acto enunciación.

 

Por lo tanto, ahora nos encontramos en una mejor posición para comprender cómo se genera el efecto de exterioridad del hashtag, más allá de las marcaciones gráficas, y en relación con el cambio de destinatario del mensaje. En la configuración de la escena de enunciación, el hashtag analizado se evidenciaría como elemento ajeno, ya desde su primera aparición, como resultado de que el locutor se distancia de la responsabilidad del enunciado y pone como garante a “la sociedad en protesta” en tanto que hiperenunciador, al mismo tiempo que se dirige a ésta misma como auditorio universal.

 

Dicho de otro modo, transformar una consigna en hashtag, como lo hizo @soyingridbeck por primera vez en el tuit 7, implica separar un fragmento del propio discurso para proponerlo como palabra no solamente propia sino también compartida por un conjunto, el cual la misma enunciación instituye y del que el locutor se reclama partícipe.

 

En este proceso de co-enunciación, el locutor se propone a sí mismo a la vez como portavoz y como parte de “la sociedad en protesta”, la cual es al mismo tiempo (hiper)enunciadora y destinataria. El hashtag le dice a la dice lo que ella misma está diciendo.

 

Como vemos en los enunciados de los tuits 9, 10 y 11, al ser repetido y retomado el hashtag no se introduce como una cita del primer enunciado que le dio origen, sino que su contexto original pierde relevancia y pasa a ser un objeto discursivo completamente autónomo. Y al adjuntarse a una multiplicidad de enunciados como hashtag, “ni una menos” deviene más que una consigna, deviene también la etiqueta que identifica una convocatoria, su nombre propio.

 

De esta manera el hashtag es un elemento discursivo que crea performativamente el objeto de su referencia. Esto es decir que a través de su misma enunciación da nombre y existencia al objeto que designa, y lo introduce en el thesaurus de una comunidad en un momento dado.

 

 

 

Cuando el hashtag funda una nueva subjetividad política

 

 

Ahora bien, como se puede observar, nuestro corpus está compuesto por una multiplicidad de usuarios que utilizan el hashtag, y toda nuestra investigación se sustenta en la hipótesis de que es posible identificar una voz común entre ellos, la voz de #NiUnaMenos.

 

Nuestro primer indicio es que en múltiples enunciados los locutores utilizan la primera persona del plural, como en los siguientes ejemplos:

 

 ¿Quiénes cada vez son más? ¿Quiénes llegaron a las paredes? Lo que observamos aquí es un fenómeno discursivo de locutor colectivo (Marcellesi y Gardin 1974; Gardin 1976). En la utilización del “nosotros”, cada locutor se presenta a sí mismo como miembro de un actor colectivo. Pero, ¿Qué es lo que permite a los locutores presentarse como parte y portavoz de un grupo vinculado a gente que nunca han visto y con la que jamás han hablado directamente?

 

La respuesta no sorprenderá. Sostendremos aquí que es también el hashtag el que habilita la fusión imaginaria de diferentes locutores en un enunciador colectivo que a su vez, a través de las diferentes enunciaciones, instituye y confirma la pertenencia de cada locutor al grupo.

 

Más allá de su contenido proposicional, que como vimos logró aglutinar las posiciones y demandas de diferentes grupos sociales, es el efecto del hashtag en tanto que significante al que nos estamos refiriendo. El hashtag no solo tiene el potencial de instituir una realidad social, sino también, en el caso analizado, posee un efecto fundacional de una nueva subjetividad, el cual alcanza a través de su función nominativa.

 

Así, a través del efecto retroactivo del acto del nombrar, el hashtag construyó el objeto de su referencia permitiendo la sublimación de consigna, acción y colectivo en una sola entidad, un “movimiento”, y la continuidad imaginaria de diversos locutores en una única voz colectiva.

 

Ahora bien, el hashtag no solamente da nombre y por ende funda una nueva subjetividad que no no existía como tal antes del momento de su aparición, sino que en realidad tampoco podía existir.

 

Previo al 11 de mayo de 2015, en el orden social y discursivo dado, la defensa de los derechos de la mujer se encontraba monopolizada por el sujeto feminista, y el reclamo contra la violencia de género y los femicidios, hasta entonces comúnmente denominados “crímenes pasionales”, por las asociaciones de víctimas. Sin embargo, #NiUnaMenos es un sujeto diferente, con una identidad propia, que busca desinscribirse tanto del ethos feminista como del ethos de víctima (Zeifer, 2017). Pero como señala Butler, “reconocer un sujeto depende fundamentalmente de que haya un modo de presentación, una condición para su aparición” (Butler, 2018: 37).

 

La palabra disidente en sí propone por su misma existencia, como sostiene DeLuca (1999), una alternativa al discurso “ordinario”, desafiando los principios del discurso general. Pero incluso para denominar a aquellos que no aparecen ni pueden aparecer como sujetos en el orden hegemónico resulta necesario romper con las reglas del lenguaje, generar una vía de escape al orden lingüístico (Butler, 2018).

 

El hashtag permite precisamente ello. Es un elemento discursivo eminentemente emancipatorio, en tanto que habilita alteraciones a las normas estrictas del lenguaje, permite y legitima los juegos de palabras, la eliminación de los espacios, las faltas ortográficas. El símbolo # se constituye en una puerta hacia cierta libertad creativa de la lengua. La distancia que genera el locutor con lo que dice lo exime de cierta responsabilidad enunciativa, y por lo tanto da rienda suelta a la innovación discursiva.

 

Podemos ver diversos ejemplos de alteraciones al código lingüístico al prestar atención a los hashtags más utilizados cada semana. Allí encontramos abreviaturas, como #TBT (throw back Thursday), el reemplazo de palabras por números, como en #likes4likes, y también juegos de palabras como el  #caturday, que combina las palabras “gato” (cat) y “sábado” (Saturday) en inglés, y #SinDay, un juego con las palabras “pecado” (sin) y “domingo” (Sunday).

 

Otro ejemplo de la libertad discursiva que permite el hashtag es el caso del error de tipeo del presidente de los Estados Unidos Donald Trump en uno de sus tuits, “covfefe”, al cual la ciudadanía convirtió en hashtag incorporándolo al lenguaje ordinario y consagrándolo como trending topic global.

También podemos destacar los hashtags que nombran un acontecimiento a través del día y la primera letra del mes, como #8M para el día de la mujer, y, como en nuestro caso, aquellos que eliminando los espacios entre las palabras hacen de una consigna un nombre, lo cual se ve no solo en #NiUnaMenos sino también en #BlackLivesMatter y en #JeSuisChrlie.

 

Como vemos, el hashtag permite realizar ciertas transgresiones al lenguaje ordinario para nombrar lo que antes era no solo innombrable sino también impensable. Y es producto de un “nosotros” que se apropia del lenguaje manipulando las palabras, subvirtiendo la lengua, en un esfuerzo creativo colectivo por manifestar y superar la dificultad que tiene un sujeto “otro” para pensarse y decirse en un lenguaje que no fue pensado para él (Amossy, 2012:108).

 

Esto el hashtag lo hace a través de la lógica performativa. Al hacer “como si” ese nombre o palabra existiera y preexistiera, “como si” fuera reconocido, realiza implícitamente la demanda de su reconocimiento. Podemos observarlo por ejemplo en los siguientes tuits, que ubican a #NiUnaMenos en la posición de sujeto de la oración, lo humanizan, “hacen como si” #NiUnaMenos existiese como sujeto político, y por lo tanto revelan que lo es.

 

En este sentido el hashtag posee un efecto que se asemeja al descripto por Marcel Burger en su estudio sobre los manifiestos políticos, no solo como la expresión de un conjunto de demandas sino también, en un nivel ontológico, como una declaración de existencia que instituye un momento histórico y reivindica una identidad social diferenciada (Yanoshevsky, 2009 en Orkibi, 2015).

 

Esto es precisamente “lo político” en un sentido ontológico, como propone Jacques Rancière. La aparición de una nueva subjetividad en el discurso y en la calle, contingente y espontánea, pone en evidencia que existía una parte de la sociedad que se encontraba invisibilizada. En el caso analizado, la gran repercusión y adhesión que tuvo #NiUnaMenos demostró que la sensación de hartazgo era compartida por un amplio sector de la sociedad argentina, pero esta voz no escuchada cobró forma y existencia como tal solo una vez que fue enunciada, puesta en discurso y acción, y nombrada #NiUnaMenos.

 

 

El hashtag como forma de figuración de la voluntad popular

 

Ahora bien, como es evidente, no todos los hashtags poseen los efectos que estamos describiendo, más bien rara vez lo hacen. Sostendremos que es el componente representativo del hashtag el que define, al menos en parte, qué hashtags se viralizan y cuáles no.

 

Diremos que el hashtag constituye aquello que Michael Saward denomina una reinvindicación representativa. El enunciar un hashtag implica la pretensión de representar la voz de la sociedad, la cual puede o no estar bien fundada. Como una obra de arte o una performance teatral, el hashtag consiste, incluso en un sentido estético del discurso, en una puesta en escena de lo que dice el hiperenunciador trascendente que crea. En el caso del #NiUnMenos, lo que dice “la sociedad en protesta”.

 

Es entonces potestad de la audiencia  juzgar la reivindicación representativa, pudiendo aceptarla, rechazarla o ignorarla. Numerosos hashtags son creados por día, y solo unos pocos se viralizan. Incluso en nuestro corpus hemos visto que otras propuestas tales como #EstamosDeDuelo no prosperaron.

 

Así, un hashtag que se viraliza, como #NiUnaMenos, es aquel que ha sido aceptado como representativo por la audiencia. Al retuitearlo o incorporarlo en su discurso el locutor afirma que se siente representado por ese hashtag, y valida la puesta en escena representativa propuesta a través del hashtag.

 

Esto demuestra un último efecto del hashtag, que, en tanto representativo de la sociedad, puede también ser entendido como un nuevo modo de figuración de la voluntad popular.

 

En las sociedades democráticas la representación del cuerpo social es sin duda problemática, pues como sostiene Claude Lefort éstas se instituyen precisamente como sociedades sin cuerpo. A falta de un rey, en las democracias el poder es un lugar vacío a ser ocupado por el gobierno del pueblo, pero un pueblo que no existe como tal sino que su unidad es puramente simbólica. Por lo tanto, la promesa democrática de garantizar la soberanía del pueblo, como indica Pierre Rosanvallon, queda siempre incumplida por la dificultad de representar una sociedad de individuos. La representación precisamente “depende de un discurso político y de una elaboración sociológica e histórica, siempre ligada al debate ideológico” (Lefort, 1985).

 

De modo tal que “el pueblo” o “la ciudadanía” no aparece en la escena política en tanto tal, sino a través de diferentes figuraciones. Como “electorado” durante los procesos de votación, como “opinión pública” en las encuestas y sondeos, y de manera fragmentaria como movilización ciudadana de protesta o demanda en el espacio público, por ejemplo.

 

Sostendremos también que el hashtag puede ser entendido precisamente como un nuevo modo de figuración del cuerpo social. Se incluye en el enunciado evocando la voz de “la sociedad”, es decir que se presenta como una forma de aparición de la ciudadanía, de sus valores, de sus demandas y de sus opiniones. De manera similar a los resultados de las elecciones o de las encuestas de opinión, los hashtags como #NiUnaMenos dan a conocer parcial y fugazmente una parte de aquel objeto tan buscado e inhallable centro de todo régimen democrático, la voluntad popular.

 

La enunciación de un hashtag como la voz de la sociedad, de cualquier manera, no es más que una reivindicación representativa, en el sentido de Michael Saward. Solo la viralizacion confirma tal reivindicación como acertada. Pero en cualquier caso se confirma que, más allá de la suerte que corra un ejemplo particular, el hashtag como dispositivo argumentativo es un nuevo modo de figuración del cuerpo social y su enunciación pone en escena el punto de vista del locutor acerca de la distribución de poder en una sociedad en un momento dado.

 

Aceptar este efecto del hashtag implica ampliar las fuentes de expresión ciudadana reconociendo nuevos y diversos modos de figuración de la sociedad y no solo aquellos institucionalizados. Es, en definitiva, acercarse un poco más al horizonte imposible de acceder, el principal pilar democrático, el gobierno de la voluntad popular.

 

 

Conclusión

 

Los efectos políticos específicos del hashtag que venimos describiendo nos permiten proponer que nos encontramos frente a un nuevo tipo de movimiento social. La prensa estadounidense introdujo ya un término para describir este fenómeno: hashtagtivismo (hashtagtivism). Podemos describirlo como el surgimiento en redes sociales de un hashtag que da existencia, nombre, identidad y continuidad a una nueva subjetividad, la cual no preexiste al hashtag, sino que emerge en el mismo momento de su aparición para representar a una parte de la sociedad que anteriormente no era tenida en cuenta.

 

Así, reservamos el concepto de hashtagtivismo para aquellos hashtags que introducen en el mundo social nuevos sujetos políticos. Nuestra propuesta aplica en principio para #NiUnaMenos , y cabría investigar cómo se ajusta a otros ejemplos tales como #MeToo, #BlackLivesMatter, y #YoSoy132.

 

El hashtag es entonces mucho más que una mera etiqueta que indica el tema de un tuit. En primer lugar, el mismo acto de enunciación del hashtag instaura un elemento discurso que se postula como ajeno y se atribuye a un “hiperenunciador trascendente” que hemos denominado “la sociedad en protesta”, y que nuclea a una multiplicidad de locutores en un solo locutor colectivo.

 

En segundo lugar, al devenir nombre propio retroactivamente produce, da entidad, continuidad y materialidad lingüística al sujeto que nombra. Esta nueva subjetividad no solamente no existía con anterioridad al hashtag, sino que no podía existir. El hashtag es un elemento emancipador que permite innovaciones discursivas y lingüísticas que dan la oportunidad de aparecer a las subjetividades que el lenguaje ordinario no podía nombrar.

 

Finalmente, un hashtag constituye una reivindicación de representación de la voluntad popular, que es validada o no según su viralización, y constituye por lo tanto un nuevo modo de figuración del cuerpo social que es conveniente atender si se pretende representar a la sociedad.

 

Podemos ir un paso más allá para sostener entonces que la instalación de un hashtag es una acción colectiva en sí misma. Esto implica entender el hashtag como un acto de habla, como una enunciación que en su mismo decir realiza una acción, y aspira a producir “ciertas consecuencias o efectos sobre los sentimientos, pensamientos o acciones del auditorio, o de quien emite la expresión, o de otras personas” (Austin, 1955:66).

 

Si una acción colectiva es una práctica social cuyo objetivo es contestar y modificar ciertos aspectos de la realidad social (Orkibi, 2015), entonces de acuerdo con la definición anteriormente esbozada, la producción y enunciación de un hashtag #NiUnaMenos tiene en sí misma el valor de una acción colectiva. En sí, el hashtag #NiUnaMenos demostró el poder de producir significaciones y constituirse en un hecho simbólico que llevó a rever los órdenes de prioridad, los valores y las ideas de nuestra sociedad. Podemos decir que como acción perlocucionaria, el hashtag produjo una transformación del vocabulario y el discurso que organiza nuestro sistema de normas y valores, modificando lo “decible” y lo “pensable” en un momento dado.

 

El hashtagtivismo, entonces, es el resultado de la reapropiación por parte de la sociedad de un elemento tecno-lingüístico nativo de las redes sociales, que le ha permitido actuar y expresarse en formas antes impensadas, dando lugar a la emergencia de nuevas subjetividades y nuevas demandas. En definitiva, no se trata del hashtag ni de sus cualidades discursivas o tecnológicas, sino del uso que le dan las sociedades en busca de emancipación.

 

 

Bibliografía

 

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Huang, J. Thornton, K.M. y Efthimiadis, E.N. (Junio de 2010). Conversational Tagging in Twitter.  En Proceedings of the 21st ACM Conference on Hypertext and Hypermedia. Conferencia que tuvo lugar en AC, Toronto, Ontario, Canadá.

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Orkibi, E. (2015) Le(s) discours de l’action collective: contextes, dynamiques et traditions de recherche. Argumentation et Analyse du Discours [en línea] (14) DOI: 10.4000/aad.2002.

Paveau, M. A. (2013). Technodiscursivités natives sur Twitter. Une écologie du discours numérique. Épistémé  (9) pp.139-176.

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Notas

 

[1] La investigación se basa en un corpus de 3938 tuits que incluye todos los mensajes emitidos por las cuentas de las 10 usuarias organizadoras de #NiUnaMenos (@soyingridbeck, @fetchevez, @MarcelitaOjeda, @SoleVallejos, @SampedroVale, @MercedesFunes, @hindelita, @MicaelaLibson, @mabiuso y @anaecorrea) entre 11 de mayo y el 10 de junio de 2015, es decir hasta una semana después de la manifestación callejera de #NiUnaMenos, y añadimos las fechas del 3 de julio, el 10 de julio, el 17 de julio y el 3 de agosto para analizar lo que ocurrió hasta dos meses después.

 

[2] Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/12/141205_tecnologia_inventor_hashtag_twitter_ig

 

[3] Fuente: https://buffer.com/resources/a-concise-history-of-twitter-hashtags-and-how-you-should-use-them-properly

 

 

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April 20, 2020

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